Creo en la libertad
Jaime José Escobar

En el quinto año de este siglo veintiuno, los titulares informativos nacionales, han sido nuevamente dominados por el infame demonio de la violencia, sin buenos ni malos, ni culpables e inocentes, y sin que nadie haga nada por evitarlo, las cifras estadísticas demuestran que el problema seguirá en aumento, hasta el punto que acabaremos con nosotros mismo.
La violencia en nuestro país, es uno de los problemas con mayor magnitud, lo irónico del caso, es que muy poco o nada, se hace para cambiar la situación. Para comenzar su estudio debemos identificar la raíz del problema: “las bases en la familia”. La familia es la base de la sociedad, lo que significa que es el comienzo de la maduración en valores y principios que cada individuo aprenderá para luego manifestar a lo largo de su vida. Es acá donde cada padre de familia tiene por naturaleza, un fuerte compromiso en el forjar el carácter adecuado y educar con respeto a cada uno de sus hijos.
Fallar en esta etapa educando exclusivamente con coerción, no solo provocara miedo y odio, sino en el peor de los casos, creara trastornos y daños: físicos, psicológicos y emocionales de por vida.
La única manera de disminuir la violencia en el futuro, es redoblar esfuerzos por inculcar nuevos y mejores patrones correctivos de educación, enfocados a una humanización de los castigos para no continuar transmitiendo violencia hacia las futuras generaciones de salvadoreños. Apostarle a la educación debe ser una de los principales compromisos de cada gobierno. En El Salvador, 24 de cada 100 habitantes son analfabetos, lo que contrastado con nuestros vecinos del istmo centroamericano Costa Rica, en donde 1 de cada 1000 habitantes es analfabeto, podemos encontrar la respuesta al porque comparados a otros países con similar desarrollo al de nosotros, son menos violentos.
Sin embargo el problema es más grave de lo que aparenta, ya que lo que nos debería alarmar y no hallarnos de brazos cruzados, es notar que los salvadoreños, han decidido simplemente aprender a vivir con la violencia. Ejemplos de ello es la delincuencia, las maras, los secuestros, la corrupción, todo pasa ante nuestros ojos y nadie hace nada por hacer que las cosas cambien.
Volviendo en el tiempo, es imposible borrar de nuestras mentes el penoso pasado en la historia de nuestro país, durante la época quizás, más triste en la historia que hemos vivido los salvadoreños: la guerra de los ochenta, que fue el comienzo de un problema sin fin. Una época en la que Gente mataba gente. Salvadoreños mataban salvadoreños, mientras el gobierno intentaba resolver el paradigma de como justificar una guerra. Que estará pasando en este mundo en donde las mentes de una generación degenerada esta acabando con la libertad. Cada vez somos menos, y los que están por nacer lamentablemente sufrirán más de lo que nosotros lo hacemos.
Pero, ¿quién tiene la culpa de que no se haga nada? Es hora de poner un alto. Es hora de hallar los culpables. ¿Acaso será el gobierno que entre sus principales misiones es velar por que la armonía se mantenga en el país, o los culpables serán nuestros antecesores en la historia, quienes nunca frenaron esta ola de delincuencia? El cambio dependerá de cada uno de nosotros, y en cuanto estemos dispuestos a aportar, para cambiar el destino de nuestro fin.
Joaquin Pinto dijo
Hey que ondas Jaime! pues q chivo el q poder empezar la sesion de comentarios maje! Ta chida tu pagina...Buena onda men...cuidate y nos vemos al raton...f. Pinto
5 Diciembre 2005 | 07:53 AM